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Picasso en el Museo para la Identidad Nacional

Tegucigalpa, Honduras:

Un evento sin precedentes para Honduras se desarrollará el próximo jueves 3 de septiembre en las salas de exhibición del Museo de Identidad Nacional, MIN: la inauguración de una colección personal del maestro del arte moderno del siglo XX, Pablo Picasso. La colección muestra pruebas tempranas impresas que se efectuaron antes del revestimiento de acero de la placa, las cuales fueron guardadas por Picasso para su colección personal en el curso de crear sus series 60, 156 y 347. “La colección consta de tres grabados, es una técnica específica de las artes plásticas, una técnica que viene desde la tradición de los clásicos de la pintura y que permite reproducirla varias veces. Cada una de las ediciones lleva la firma de su autor”, explica el director del MIN, Mario Hernán Mejía.

Especial

La colección personal de Picasso, expuesta en el MIN a partir del jueves 3 de septiembre, incluye trabajos realizados entre 1968 y 1978. Según Mejía, esta muestra tiene gran particularidad, pues son grabados que se hicieron antes de ponerle a la plancha un revestimiento de acero que permite ver con más detalle todas las líneas del trabajo detallado de Picasso. “Hay una gama de dibujos, tonalidades y colores que se pueden apreciar. Así que para los maestros de las artes plásticas y quienes trabajan en la gráfica esto es algo único de Picasso y los expertos no saben cómo lo hizo exactamente”, explica Mejía.

Credibilidad

Para que los grabados personales de Picasso se exhiban en el MIN, esta institución contactó a un coleccionista privado estadounidense, propietario de la compilación, quien accedió a presentarlos. Es la misma persona por medio de quien el MIN exhibió los grabados de Goya en 2008. Una muestra como ésta valida que el MIN es reconocido dentro de la comunidad de museos a nivel internacional, además de reunir las condiciones de seguridad, conservación y difusión para albergar este tipo de obras. “Es la primera vez que la colección de Picasso visita no sólo Honduras, sino también Centroamérica. Para nosotros es un honor ser sede de esta colección que logramos traer gracias a la gestión realizado con otras colecciones”, dice Mejía. El director del MIN reconoce que “un coleccionista privado es muy receloso de mandar estas obras a nuestros países si no tiene la certeza de que realmente van a tener un tratamiento según las normas internacionales de museos y con el MIN hemos logrado credibilidad”. Ejemplos de los grabados están en las colecciones permanentes del Bibliotheque Nationale y Musee Picasso en París, Museo Picasso en Barcelona, Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Instituto del Arte de Chicago. Los trabajos están registrados en los archivos de Picasso en París y llevan la estampilla oval en el dorso de la colección de Marina Picasso, nieta de Pablo Picasso, sucesora de la propiedad directa bajo la égida del Estado de Picasso.

Retrospectiva de Pablo Picasso

Tegucigalpa. El pintor español Pablo Picasso es considerado el maestro del arte moderno del siglo XX, fue un innovador en los años 30, a partir de los años 40 se le reconoce como el iniciador del movimiento cubista. El cubismo se caracteriza por trastocar una imagen real y ponerla con diferentes dimensiones o sitios. Además, Picasso se destacó por ser un luchador en la España de la época de Franco, estaba contra el franquismo y luchó por la Constitución de la República. Picasso se declaraba pacifista y comunista, integró el Partido Comunista Francés hasta su muerte, ocurrida el 8 de abril de 1973. La historia lo reconoce como un innovador de las artes plásticas. Además de los grabados, trabajó óleos, acrílicos y escultura. Una de sus obras más destacadas es “Guernica”, de 1937. También dejó constancia de su gusto por la escritura con las obras “El deseo atrapado por la cola”, “Las cuatro niñas” y “El entierro del Conde Orgaz”.

Tomado de Diario La Prensa… Ver articulo original Aquí.

Visita el Sitio On-Line del Museo para la Indentidad Nacional Aquí.


Presentación del Libro “Ficción hereje para Lectores castos”

Evento: Ficción hereje para lectores castos
“Una gran broma anticristiana”
Descripción: Bar Night
Organizador(a): Klein Bohemia
Fecha y hora de inicio: el viernes, 19 de junio a las 21:00
Finalización: el viernes, 19 de junio a las 22:00
Lugar: Klein Bohemia

Giovanni Rodríguez estará presentando este viernes, 18 de junio su primera novela: Ficción Hereje para Lectores castos y como el mismo lo ha  autodefinido:  “Una gran broma anticristiana” .

Aun  no he tenido la oportunidad de leer el libro pero ofrezco el siguiente extracto tomado del blog de la obra:

El eje de la narrativa hondureña parece haberse desplazado a la costa Norte. Tras la reciente publicación del excelente libro de relatos Las virtudes de Onán (2007) de Mario Gallardo, surge ahora la novela Ficción hereje para lectores castos de Giovanni Rodríguez, de apenas 29 años de edad, y conocido como el audaz editor de mimalapalabra. En ambos libros San Pedro Sula, fenicia y violenta, refulge en el trasfondo, y su influjo se extiende a “los campos bananeros cercanos a la ciudad”.

Pero en esta ocasión no se trata de una novela bananera, ni mucho menos. Lejos de ello, y al igual que Gallardo, Rodríguez evita minuciosamente los nefandos ejercicios de realismo mágico (o, peor aún, de realismo socialista), cuya pobrísima floración en nuestra literatura no ha dado más que textos insípidos y obras de contextura cadavérica.

Si bien el narrador de Ficción hereje para lectores castos afirma que se trata de una “…pequeña historia para retratar a la sociedad ultra conservadora, mojigata y corrupta que tenemos en este país profundo”, aquí no hay lugar para el panfleto político ni para el regodeo testimonial. Se está en presencia de una novela imaginativa, plena de invención verbal y desenfadada, que impresiona por su ambición sin antecedentes dentro de la literatura hondureña: atreverse a criticar, en son de broma –en plan de juego-, a la religión (esa rama de la literatura fantástica, según Borges) y, más específicamente, a los pastores de las sectas religiosas.  seguir leyendo

El Libro se estara presentando en los  siguientes lugares y fechas, sera una teleconferencia vía internet ya que el autor radica actualmente en españa:

Viernes 19 de junio, 9:00 P.M., Klein Bohemia, San Pedro Sula.
Domingo 21 de junio, 1:00 P.M., Radio Uno, San Pedro Sula, programa “La máquina de hacer pájaros”.
Jueves 25 de junio, 7:30 P.M., Museo de Antropología e Historia, San Pedro Sula.
Jueves 9 ó viernes 10 de julio, Biblioteca Nacional, Tegucigalpa, junto a Murvin Andino, quien también presentará Corral de locos, su reciente libro de poesía y primer título del proyecto editorial mimalapalabra.
El libro se puede adquirir en Librería el Caminante
Librería Caminante, ubicada en la 10 Avenida, 4ta. Calle, N.O., Bo. Guamilito, esquina opuesta a Multicines Plaza de Sula. para mas información llamar a l teléfono:  557-5910.
Sobre el Autor:

Giovanni Rodríguez (San Luis, Santa Bárbara, Honduras, 1980) Estudió Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. Es miembro fundador de mimalapalabra y editor del blog http://www.mimalapalabra.com. Durante 2007 y 2008 coeditó la sección literaria del mismo nombre en Diario La Prensa de Honduras. Ha publicado los libros de poesía “Morir todavía” (Editorial Letra Negra, Guatemala, 2005) y “Las horas bajas” (Editorial de la SCAD, Tegucigalpa, 2007). Este último le valió en 2006 el Premio Hispanoamericano de los Juegos Florales de Quetzaltenango, Guatemala. En 2008 fue uno de los ganadores del certamen de poesía La voz + Joven, de Madrid. Poemas suyos han aparecido en el ABCD las Artes y las Letras, suplemento cultural del diario ABC. Es columnista del diario Hoy de Guatemala. “Ficción hereje para lectores castos” es su primera novela. Reside en España desde 2007.

www.Ficción Hereje para Lectores Castos.com


Guía de Campo de las Aves del Lago de Yojoa

Portada de la Guía de Campo de las Aves del Lago de Yojoa por Robert E Irma Gallardo

Portada de la Guía de Campo de las Aves del Lago de Yojoa por Robert E Irma Gallardo

Al fin Robert Gallardo a publicado su libro sobre las Aves del Lago de Yojoa, si bien es cierto que anteriormente se han libros sobre aves de Honduras, como “A guide to the Birds of Mexico and Northern Central” de Howell and Webb, “A Guide to the birds of Panama with Costa Rica, Nicaragua, and Honduras” de Robert Ridgely. Estas guías están pensadas mas para las aves de todo la región y existe el inconveniente que están disponibles solo en ingles (de la Guía de Panamá existe una versión en español pero no estoy seguro si aun se pueden conseguir copias), otros trabajos “Birding Honduras” de Bonta & Anderson, más que un libro de referencia o guía de campo es un listado de las aves del país (al momento de su publicación era de 717, hoy el listado según los nuevos registros ofrecidos por R. Gallardo suman cerca de 740 especies de aves, además se cree que bien puede llegar fácilmente a más 800 aves), el otro libro “A distrubutional survey of The birds of Honduras” del Dr. Monroe Jr. Fue publicado hace mas de 40 años, por lo que su datos necesitan ser actualizados (eso si no le quita su vigencia y es interesante por los registros históricos.

Bien sobre el libro que Gallardo nos ofrece es, posiblemente a mi juicio, la primera guía de campo oficial sobre las aves de Honduras (o más concreto a la cuenca del Lago de Yojoa, incluyendo la zona del Parque Nacional Cerro Azul Meambar y el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara), en el libro se describen datos de taxonomía, así como información sobre la distribución de las 400 especies de aves registradas en la zona, así como lugares a donde se pueden observar basados primeramente en las observaciones hechas por Robert y luego en registros históricos, también se describen los Habitas de la cuenca del Lago de Yojoa, principales sitios de observación de aves e información adicional que nos ayudara a lograr identificar correctamente las aves en el campo, adicional esto el tamaño y peso ligero del libro, nos facilita su uso en el campo. Como dato adicional la edición del libro es bilingüe.

Sobre las ilustraciones del libro, están hechas por Robert e Irma Gallardo, basadas en su experiencia en el campo, así como en fuentes bibliográficas consultadas, la mayoría de los dibujos están muy buenos y es muy fácil identificar las aves con ellos.

Por último Robert Gallardo publico también el Cd Cantos de las Aves de Honduras (2008) que contienen más de 400 grabaciones de cantos y llamados de cerca de 250 especies de aves residentes, así como un CD-ROM sobre las Orquídeas de Honduras (2007). Actualmente está en preparación la Guía de las Aves del Parque Nacional Montaña de Celaque.

Para pedidos contactar a Robert Gallardo aquí.

Algunas de las laminas que conformar parte de libro.

Colibries.

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Trogones, Taragones y Tucanes

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Chipes:

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A continuación un extracto del libro:

TURDIDAE: Thrushes & allies (17-8)
This large cosmopolitan family is most diverse in highland temperate ecosystems. They are well represented in Honduras with the Lake Yojoa area being actually species poor. There are probably a number of species that have yet to be recorded here, especially in the highlands. Most have robust bodies, short to stout bills and well developed legs. Plumage coloration is highly variable, but many having shades of brown. Sexes virtually the same in smaller species and dimorphic in Turdus. Most are extremely good singers with one in particular (Slate-colored Solitaire) being considered in the top 10 of best singers in the world. Many remain in thick cover and knowing their songs aid tremendously in their identification. Most are forest dwelling inhabitants or borders; some in the thick understory while others high in the canopy. Many males will often perch a top a tree (or post or wire) where they sing in the morning and late afternoon. Most of the smaller species forage within the forest while some of the larger Turdus venture into wide open areas, pastures, etc. to feed, often on the ground. Some groups are difficult to identify, especially between sexes and immatures. Key characters to look for are eye ring and bill color. A few species are quite local in Honduras, but most being widespread and fairly easy to find. They feed on arthropods and fruits with fruiting trees a good place to see a variety of species together. Nests are cups built of twigs.
Esa familia cosmopolita es mas diversa en las ecosistemas altas de zonas templadas. Son bien representados en Honduras aunque el área del Lago de Yojoa siendo pobre en especies. Probablemente aun existen otras especies que registrar aquí, especialmente en las tierras. La mayoría tiene cuerpos robustos, picos cortos a robustos y patas bien desarrolladas. Coloración de plumaje es muy variable, pero muchos tienen tonos de café. Los sexos casi son idénticos en las especies pequeñas y dimorficos en el género Turdus. La mayoría son buenas cantantes con uno en particular (Myadestes unicolor) siendo considerado como de los diez mejores cantantes del mundo. Muchos se quedan bien adentro de la cobertura y conociendo sus cantos es importante para poder identificarlos. La mayoría ocurre adentro de los bosques o bordes; algunos en el sotobosque denso mientras otros inhabitan la copa. A menudo muchos machos perchan por encima de un árbol (o poste o alambre) donde cantan en la mañana o tarde. La mayoría de las especies pequeñas buscan alimentos bien adentro del bosque mientras unas de las grandes Turdus salen a los áreas abiertas, porteros, etc. a buscar alimento en el suelo. Algunos grupos son difíciles de identificar, especialmente entre los sexos y juveniles. Caracteres claves son los colores del anillo de ojo y pico. Unas pocas especies son muy locales en Honduras, pero la mayoría son amplios en distribución y fáciles de encontrar. Se alimentan de atropados y frutas con un árbol dando fruta un buen lugar para observar varias especies juntos. Nidos son copas hechas de ramitas.
EASTERN BLUEBIRD
Sialia sialis
Description: 7. Sexes dimorphic. ♂ soft blue UP, UN throat and chest light reddish-brown, rest of UN whitish. ♀ brownish UP w/ only a tinge of blue. UN tawny. Thin white eye ring.
Similar Species: ♂ not likely confused w/ others. ♀ may appear like a number of other drab birds, but her body shape is robust and has thin eye ring.
Status & Distribution: U?, BR to around 7,600ft. I have not seen this sp. at the Lake nor are there historical records, but it appears on the list. Perhaps recorded in the upper reaches of SBNP.
Habitat: Occurs widely from Caribbean pine savannah in La Mosquitia to highland broadleaf and pine/oak forests. Does not occur in deep forest, but rather at the borders, adjacent clearings w/ scattered trees. Solitary or pairs. ♂ will sing from atop a tree. Song a rich series of whistles and warbling notes w/ much pausing in between.
Range: e. N.A. to w. Nicaragua.
Descripción: 18cm. Sexos dimorficos. ♂ azul suave PE, DB garganta y pecho café-rojizo claro, resto DB blancuzco. ♀ cafecito PE con solo un toque de azul. DB café-amarillo. Anillo de ojo blanco y delgado.
Especies Parecidas: Difícil de confundir ♂ con otros. ♀ puede parecer otro ave pálido, pero Sialia robusto y anillo de ojo blanco y angosto.
Estado y Distribución: NC?, RR hasta los 2,300m. No he visto la esp. en el Lago ni hay registros históricos, pero aparece en la lista. Quizás fue registrado en las tierras altas de PNSB.
Hábitat: Amplio en distribución desde las savannas de Pino Caribe en La Mosquitia hasta bosques latifoliado y pino/roble de tierras altas. No ocurre bien adentro del bosque, pero por los bordes, claros adyacentes con árboles aislados. Solitario o pares. ♂ canta por encima de un árbol. Canto una rica serie de notas silbidos y trinadas con muchas pausas en medio.
Extensión: e. N.A. a o. Nicaragua.

PD… Las imágenes aquí mostradas mas el extracto del libro, están sujetos a derechos de autor, para su contactar a Robert e Irma Gallardo.


La Balada de la cárcel de Reading por Oscar Wilde 1854 – 1900

 

Traducción de E. Caracciolo Trejo
Oscar Wilde, Poemas  -2oo1 -Ediciones Colección de poesía RÍO NUEVO/XXVI
Barcelona, España

 

BALADA DE LA CÁRCEL DE READING


A la memoria de C. T. W.
antiguo soldado de la Guardia Real de Caballería.
Muerto en el Presidio de Reading, Berkshire, 7 de julio de 1896:

I

No vistió su chaqueta escarlata
porque el vino y la sangre ya son rojos,
y sangre y vino había en sus manos
cuando lo hallaron con la muerta,
la pobre que él amó
y a quien en su lecho asesinara.

Caminó entre los jueces
vistiendo el gris raído
con gorra en la cabeza
y paso alegre y leve.
Pero jamás vi a nadie que mirara el día
con igual ansiedad.

Jamás vi a nadie que mirara
con ojos tan ansiosos
la pequeña tienda azul
que los presos llaman cielo,
y a cada nube fugitiva
que cruzaba con velamen de plata.

Confinado en otros patios con otras almas
en pena me preguntaba
si había hecho algo grande
o algo insignificante,
cuando una voz me susurró al oído
«ese hombre va a la horca».

¡Cristo! Los muros de la prisión
de pronto parecían tambalearse
y sobre mi cabeza era el cielo
un casco de quemante acero.
Y aunque era yo un alma en pena,
mi pena sentir no podía.

Supe qué pensamiento perseguido
su paso apresuraba; supe por qué
miraba el día brillante
con ojos tan ansiosos.
Había matado aquello que él amaba
y tenía que morir.

* * * * *

Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama.
Que todos oigan esto:
unos lo hacen con mirada torva
otros con la palabra halagadora;
el cobarde lo hace con un beso,
con la espada el valiente.

Matan algunos el amor de joven
y otros cuando viejos;
estrangulan algunos con manos de lujuria,
otros con manos de oro:
el más amable usa el puñal
para que el frío llegue antes.

Aman algunos poco tiempo, largamente otros.
Hay quienes compran y también quienes venden.
El acto es cometido a veces en el llanto
y otras sin un suspiro.
Pues todos matan lo que aman;
pero no todos mueren.

No muere una muerte de vergüenza
un día de desgracia oscura;
ni nudo al cuello en la garganta lleva
ni paño sobre el rostro;
ni caen los pies primero por el piso
al espacio vacío.

* * * * *

No se sienta con hombres silenciosos
que lo vigilan noche y día,
que lo vigilan cuando busca el llanto
y también cuando busca la plegaria.
Que lo vigilan; no sea que él mismo robe
de la prisión la presa.

No se despierta al alba para ver
formas temibles en tropel por la celda:
el aterido Capellán en su túnica blanca,
el Alguacil adusto en su tristeza,
el Director en esplendente traje negro
y el amarillo rostro del Desastre.

No se apresura en prisa lamentable
a vestir el ropaje del convicto,
y un Doctor mordaz se regodea
notando el tic nervioso de cada pose nueva;
y en la mano un reloj cuyos tictacs
son como horribles golpes de martillo.

No conoce la sed brutal que lija la garganta
antes de que el verdugo
se deslice con guantes de jardín
por la puerta acolchada,
y lo ate con tres correas para apagar por siempre
la sed de la garganta.

No baja la cabeza para oír
la lectura del oficio mortuorio,
mientras el temor de su alma
le dice que no está muerto;
ni se cruza con su propio ataúd
al acercarse al cobertizo horrible.

Ni mira fijamente el aire
por un techo de vidrio;
ni reza con labios de arcilla
porque termine su agonía;
ni siente en su mejilla vacilante
el beso de Caifás.

II

Seis semanas nuestro soldado dio vueltas
por el patio, vistiendo el gris raído,
con gorra en la cabeza
y paso alegre y leve.
Pero jamás vi a nadie que mirara
el día con igual ansiedad.

Jamás vi a nadie que mirara
con ojos tan ansiosos
la azul tienda pequeña
que llaman los presos cielo
y a cada nube arrastrando
sus enredados vellones.

No retorció las manos como lo hacen
los necios que se atreven a alentar
a la Esperanza retadora
en la misma cueva oscura de la Desesperación:
Miró hacia el sol solamente
y bebió el aire matinal.

No retorció las manos ni lloró
ni miró furtivamente o languideció;
sino bebió el aire como si allí encontrara
saludable calmante;
la boca abierta bebió el sol
como si fuera vino!

Y yo y todas esas almas en pena
que caminaban en el otro patio
olvidamos si nosotros mismos
habíamos hecho algo grande o algo insignificante,
y contemplamos con asombro torpe
al hombre al que iban a colgar.

Pues era extraño verlo así pasar
con paso tan alegre y leve,
y extraño era verlo contemplar
con tal ansiedad el día.
Y pensar era también extraño
en esa deuda que pagar tenía.

* * * * *

El olmo, el roble tienen bellas hojas
que brotan en la primavera:
pero era horrible ver el árbol del cadalso
con la raíz mordida por las víboras,
y, verde o seco, debe morir un hombre
antes de dar su fruto.

El lugar más exaltado es ese trono de gracia
al que aspira todo el mundo.
¿Pero quién se erguiría en correa de cáñamo
en el alto patíbulo y echaría
a través de collar asesino
su última mirada al cielo?

Dulce es bailar al ritmo de violines
cuando la vida y el amor son justos;
y extraño y delicado
al ritmo de laúdes y de flautas;
mas no hay dulzura cuando un ágil pie
baila en e aire.

Así, con curiosos ojos y aprehensión oscura
lo observamos día a día,
preguntándonos, si cada uno de nosotros
terminaría de manera igual,
pues nadie puede decir en qué Infierno rojo
su alma ciega extraviarse podría.

Por fin, el hombre muerto
cesó de caminar entre los Jueces,
y supe que estaba de pie
en el negro redil del acusado
y su rostro jamás vería otra vez
en bienestar o desastre.

Cual barcos condenados que en la tormenta se cruzan
nuestras rutas se habían encontrado:
no hicimos gesto alguno, no dijimos palabra,
y no había palabra que decir;
pues no nos encontramos en la noche sagrada
sino en día de vergüenza.

Un muro de prisión nos envolvía
y éramos dos parias;
nos arrojara el mundo de su corazón
y Dios de su cuidado:
la trampa de hierro nos había atrapado,
aquella que el Pecado siempre espera.

III

En el Patio de los Deudores
son duras las piedras, húmedo el alto muro,
y cuando tomaba el aire
bajo el cielo plomizo
a cada lado un guardia caminaba
para que el hombre no muriera.

A veces se sentaba con esos que guardaban
su angustia día y noche;
con quienes lo guardaban al llorar
y al arrodillarse para el rezo.
Con quienes lo guardaban, no sea que robara
la presa del patíbulo.

El Director era inflexible en aplicar
las disposiciones de la Ley;
el Doctor afirmó que la muerte
era un acto científico;
y dos veces al día lo visitaba el Capellán
y dejaba su pequeño folleto.

Y dos veces al día fumaba su pipa
y bebía su cuarto de cerveza;
su alma en actitud resuelta
no dejaba escondrijo para el miedo.
A menudo decía estar contento
de que el día del verdugo se acercara.

Pero por qué decía cosa tan extraña
ningún guardián osaba preguntar;
pues quien asume
la misión de guardián
debe sellar sus labios y transformar
en máscara su rostro.

De lo contrario, podría conmoverse,
podría tratar de dar consuelo:
¿Y qué podría lograr la Piedad Humana
acorralada en un Hoyo de Asesinos?
¿Qué palabra de gracia en tal lugar
podría ayudar el alma de un hermano?


* * * * *

Cabizbajos por el ruedo
hicimos el Desfile de los Locos.
Nada nos importaba: sabíamos bien
que éramos la Brigada del Diablo,
y con cabeza rapada y pies de plomo
nos prestamos a la alegre mascarada.

Desgarramos la cuerda alquitranada
con uñas romas, sangrantes;
frotamos las puertas, fregamos los pisos
y pulimos los barrotes brillantes;
y madero tras madero el tablón jabonamos
entre el estruendo de los cubos.

Cosimos los sacos, rompimos las piedras
y trabajó el taladro polvoriento:
golpeamos las latas y gritamos los himnos,
y sudamos en el molino,
mas en el corazón de cada hombre
quieto yacía el terror.

Y se hallaba tan quieto que cada día
se arrastraba cual ola sofocada por algas;
y olvidamos nuestro destino amargo
que espera por igual a pillo o necio,
hasta que una vez, volviendo del trabajo con andar pesado
pasamos junto a una tumba abierta.

Con bostezo feroz el amarillo pozo
a bocanadas parecía pedir algo viviente
y aun el barro mismo clamaba por la sangre
al ruedo de sediento asfalto.
Sabíamos que antes que cierto alba aclarara
un preso habría de ser colgado.

Y entramos con el alma absorta
en Muerte y Sueño y Hado.
El verdugo con su valijita
arrastraba los pies en la penumbra;
yo temblaba, a tientas en camino
hacia mi tumba numerada.


* * * * *

Esa noche los vacíos corredores
se llenaban de formas del Temor,
y por toda la ciudad de hierro
había pasos furtivos que no oíamos
y a través de las barras que esconden las estrellas
parecían asomarse caras blancas.

Yacía como quien soñase
en prados placenteros.
Los guardias en custodia de su sueño
no podían comprender
que alguien durmiera ese sueño dulce
tan cerca de un verdugo.

Pero no hay sueño cuando debe haber llanto
en quien nunca ha llorado.
Y nosotros -el necio, el pillo, el impostor-,
quedamos en vigilia interminable,
y en cada seso en manos del dolor
el terror de otro hombre se insinuaba.

¡Ay, es algo tan terrible
sentir la culpa de otro!
La Espada del Pecado penetraba
hasta su empuñadura envenenada
y nuestras lágrimas eran de plomo derretido
pues la sangre no habíamos nosotros derramado.

Los guardias con calzado de felpa se acercaban
a cada puerta cerrada con candado
y atisbaban con ojos consternados
grises figuras en el suelo,
preguntándose por qué se arrodillaban a rezar
quienes jamás antes rezaran.

¡Rezamos toda la noche arrodillados,
insensatos dolientes de un cadáver!
Las agitadas plumas de medianoche
agitaron las plumas funerarias.
Y como el vino amargo de la esponja
era el sabor del arrepentimiento.

* * * * *

El gallo gris cantó, cantó el gallo rojo
mas el día no llegó:
formas torcidas del Terror se agazaparon
por los rincones donde yacíamos
y cada espíritu maligno que vaga por la noche
se nos aparecía.

Pasaban deslizándose, ligeros
cual viajeros en velo neblinoso;
se mofaban de la luna bailando
un rigodón de vueltas y pasos delicados,
y con ritmo formal y gracia repugnante
los fantasmas acudían a su cita.

Con mueca consternada los miramos pasar,
esbeltas sombras tomadas de la mano;
giraron y giraron en grupos fantasmales
y bailaron allí la lenta zarabanda:
¡Condenados grotescos hicieron arabescos
como el viento en la arena!

Y con piruetas como de marionetas
sus pasos afilados tropezaron;
llenaron los oídos con las flautas del Miedo
en esa horrible mascarada,
y a toda voz cantaron mucho tiempo
pues cantaban para despertar los muertos.

«¡Oh!», cantaban, «¡ancho es el mundo
pero cojean las extremidades aherrojadas!
Y tirar los dados una vez o dos veces,
es juego caballeresco
pero no gana jamás quien con el Pecado juega
en la secreta Casa de la Vergüenza.»

No eran cosas de aire esas bufonadas
que con tal júbilo retozaban
para hombres con vidas en grilletes,
cuyos pies jamás serían libres.
¡Ah! ¡Por las heridas de Cristo! Eran algo viviente
y algo horrible de ver

Girando y girando devanaron el vals,
dieron vueltas algunos en parejas sonrientes;
con el paso afectado de un viajante,
algunos se acercaron con sigilo al peldaño
y con burla sutil y mirar de malicioso servilismo
todos ayudaron a decir nuestras preces.

Comenzó su lamento el viento matinal
pero la noche continuó;
en su enorme telar la red de la tristeza
se extendió hasta que cada hebra fue hilada:
y al rezar, nuestro miedo creció
ante la justicia del sol.

Vagó con su lamento el viento
por los muros llorosos de la cárcel.
Hasta que como rueda de acero giratorio
sentimos los minutos que avanzaban a rastras:
¡oh, viento clamoroso! ¿Qué habíamos hecho
para merecer tal alguacil?

Al fin pude ver los barrotes sombreados
cual enrejado que forjado en plomo
se moviese por el muro blanqueado
frente a mi camastro de tablas
y supe que en un lugar del mundo
era roja el alba horrible de Dios.

Limpiamos nuestras celdas a las seis,
todo era calmo a las siete,
pero el susurro y el vaivén del viento
colmaba la prisión:
con su aliento helado el señor de la Muerte
había entrado a matar.

Y no pasó en purpúreo esplendor
ni montó corcel de blanco lunar.
Tres yardas de cuerda y un tablón
es lo que la horca necesita:
y así con cuerda de vergüenza el Heraldo llegó
a perpetrar la acción secreta.

Éramos como hombres que a través de un pantano
de inmunda oscuridad a tientas van.
No osamos murmurar una plegaria
ni tampoco alentamos nuestra angustia,
algo muerto se encontraba en nosotros
y eso muerto era la Esperanza.

La justicia del hombre inexorable avanza
y no habrá de apartarse:
mata al débil, mata al fuerte
en mortífera zancada:
¡mata con taco de hierro
el monstruoso parricida!

Esperamos que sonaran las ocho.
Con la lengua hinchada por la sed
pues el octavo golpe era el Destino
que hace a un hombre maldito.
Y usará el Destino un nudo corredizo
para el hombre mejor y para el peor.

Nada teníamos que hacer,
sólo esperar que la señal llegara.
Así como piedras en valle solitario
mudos e inmóviles quedamos;
pero cada corazón latía agitado e intenso,
cual tambor de un demente.

En súbita conmoción el reloj de la prisión
golpeó el aire estremecido
y de toda la cárcel una queja se elevó
de impotente desespero.
Como el gemido que oyen pantanos asustados
de algún leproso en su cueva.

Y como quien ve algo horrible
en el cristal de un sueño,
vimos la soga de cáñamo grasiento
que montaba la viga ennegrecida
y escuchamos el rezo que el nudo del verdugo estrangulara
hasta que fuera un grito.

Y toda la aflicción lo conmoviera tanto
que soltó un grito amargo;
y los locos pesares, los sudores sangrientos
nadie los conocía como yo:
quien vive más de una vida
muere más de una muerte.


IV

No hay capilla esos días
cuando cuelgan a un hombre:
el corazón del Capellán está demasiado enfermo
o su rostro demasiado macilento,
o hay algo escrito en sus ojos
que nadie debería ver.

Así, nos tuvieron encerrados hasta casi el mediodía
y sonaron entonces. las campanas.
Los guardias con llaves tintineantes
abrieron cada celda atenta,
con estrépito bajamos la escalera de hierro
dejando cada uno su separado Infierno.

Salimos al dulce aire de Dios
mas no del modo acostumbrado,
pues este rostro estaba blanco de miedo
y aquél estaba gris;
jamás hombres tristes vi mirar el día .
con ansiedad igual.

Jamás hombres tristes vi
que miraran con ojos tan ansiosos
la azul tienda pequeña
que los presos llamamos cielo
y cada nube indiferente que pasaba
en libertad tan feliz.

Pero algunos de nosotros
que íbamos cabizbajos bien sabíamos
que habríamos elegido la muerte
si hubiéramos podido.
Mató él algo viviente,
ellos mataron lo que estaba muerto.

Pues quien peca una segunda vez
despierta un alma muerta al dolor,
sácala de su mortaja manchada
y hace que sangre otra vez,
la hace sangrar a borbotones
¡y hace que sangre en vano!

* * * * *

Como mono o payaso en atuendo monstruoso
y con flechas torcidas adornados
dimos vuelta tras vuelta silenciosos
por el asfalto resbaladizo del patio.
Silenciosos marchamos vuelta tras vuelta
y nadie pronunció palabra.

Marchamos silenciosos
y en cada mente vacía
el recuerdo de algo horrible
pasó como un vendaval
y el Horror acechaba a cada hombre
y detrás el Terror se arrastraba sigiloso.

* * * * *

Los guardias se pavoneaban en idas y venidas
cuidando sus rebaños de brutos;
llevaban uniformes impecables
o vestían los trajes de Domingo;
sabíamos dónde habían estado:
la cal viva manchaba sus zapatos.

Pues donde ancha sepultura antes se abriera
no quedaba más tumba.
Sólo un tramo de arena y barro
junto al horrible muro
y un cúmulo de cal ardiente
como su paño mortuorio.

Pues tiene una mortaja ese desafortunado
como muy pocos pueden reclamar:
en lo profundo, bajo el patio de una prisión,
desnudo, para mayor vergüenza,
yace con los pies aherrojados
envuelto en una sábana de llamas.

Y todo el tiempo la cal ardiente
devora carne y hueso,
devora frágiles huesos en la noche
y carne blanda de día;
alterna carne con hueso;
pero siempre devora el corazón.


* * * * *

Tres largos años estarán sin sembrar,
sin plantar o cultivar allí;
y por tres largos años el lugar infeliz
será estéril, baldío,
y mirará el cielo perplejo,
con mirar sin reproche.

Piensan que el corazón de un asesino infectaría
cada semilla inocente que plantaran.
¡No es verdad! La tierra bondadosa de Dios
es más generosa que lo que los hombres imaginan;
la rosa roja florecería más roja
y más blanca la blanca.

¡De su boca saldría una rosa muy roja
y de su corazón una muy blanca!
Pues, ¿quién puede decir de qué extraña manera
Cristo saca a la luz Su voluntad
desde que el cayado estéril que portó el peregrino
floreciera a la vista del gran Papa?

Pero ni a la nívea rosa blanca ni a la roja
es permitido florecer en el aire de la prisión;
pedazos de loza, guijarros, pedernal
es lo que aquí nos dan:
pues sabido es que las flores pueden restañar
del desaliento al común de las gentes.

Por eso, jamás la rosa roja ni la blanca
caerá pétalo a pétalo
en ese barro, esa arena
junto al horrible muro de la cárcel,
para decir a quienes dan pesadamente vuelta por el patio
que el Hijo de Dios murió por todos.


* * * * *

Y, sin embargo, aunque el horrible muro
lo cerca por cada lado
y un espíritu no puede caminar de noche
cuando se halla aherrojado,
y puede sólo llorar cuando yace
en tierra no consagrada,

está en paz -este hombre desgraciado-,
en paz, o pronto lo estará:
nada hay que ya pueda enloquecerle,
ni camina el Terror a mediodía
porque la tierra oscura en que yace
no tiene ni Sol ni Luna.

Como a bestia lo colgaron;
ni hubo siquiera un réquiem
que tal vez trajera paz
a su alma sobrecogida.
Apresuradamente lo sacaron
y lo escondieron en un hoyo.

Los guardias lo desnudaron,
lo entregaron a las moscas:
se mofaron de la garganta grana e inflamada,
y de los ojos que miraban rígidos.
Entre risotadas le echaron el sudario
en el que yace el convicto.

El Capellán no se arrodilló a rezar
junto a su tumba deshonrada:
ni la marcó con esa Cruz bendita
que Cristo dio a los pecadores,
pero era el hombre de aquéllos
por quienes Cristo descendiera.

Pero todo está bien; solamente ha llegado
hasta el límite que la vida ha fijado
y lágrimas extrañas llenarán para él
esa urna de piedad tanto tiempo destrozada.
Quienes por él están desconsolados serán parias
y los parias jamás hallan consuelo.


V

No sé si son Leyes justas
o Leyes equivocadas;
sabemos quienes estamos en la cárcel
que el muro es muy poderoso,
y que cada jornada es como un año
de interminables días.

Pero hay algo que sé; sé que toda Ley
que los hombres han concebido para el Hombre,
desde que el primero quitara la vida al hermano
y así el triste mundo comenzara,
desecha el trigo y la paja retiene
con los aventadores más perversos.

Y esto también sé -y sabio sería
que todos lo supiéramos-
que cada prisión que los hombres erigen
está construida con ladrillos de vergüenza
y cercada con rejas no sea que Cristo pueda ver
cómo los hombre mutilan a sus hermanos.

Con barrotes ocultan la luna clemente
y ciegan el sol bienhechor:
y bien hacen escondiendo tal Infierno
pues allí se cometen tales actos
que ni Hijo de Dios ni hijo de hombre
jamás debería contemplar.

* * * * *

Los actos más viles, cual hierbas venenosas
crecen lozanos en el aire de la prisión.
Sólo aquello que en el hombre es bueno
allí se arruina y se marchita:
la pálida angustia guarda el pesado portal
y el guardián es la desesperación.

Hambrean al niño aterrado
hasta que llora noche y día;
azotan al débil y flagelan al necio;
se mofan del viejo ceniciento
y algunos enloquecen, y todos se malogran
y nadie puede pronunciar palabra.

Cada celda angosta que habitamos
es una oscura letrina maloliente
y cada apertura que cierran las barras
es fétido aliento de Muerte viviente;
y todo, menos la lascivia, se reduce a polvo
en la máquina Humana.

El agua salobre que bebemos
lleva una baba nauseabunda
el pan amargo que en las balanzas pesan
está lleno de cal
y el sueño no se acuesta jamás, camina
con ojos desorbitados y llora al Tiempo.

* * * * *

Pero aunque el Hambre magro y la verde Sed
luchan como víbora con áspid,
poco nos interesa la pitanza carcelaria;
porque aquello que enfría y mata por completo
es que cada piedra levantada de día
se torna en corazón de noche.

Con la medianoche siempre en el corazón
y el crepúsculo en la celda
damos vuelta el manubrio o desgarramos la cuerda
cada uno en su Infierno separado.
Y es más terrible el silencio
que el estrépito de cínica campana.

Jamás se acerca voz humana
para decir una palabra amable:
y el ojo que por la puerta espía
es duro, sin misericordia.
De todos olvidados nos pudrirnos
con cuerpo y alma mancillados.

De tal modo herrumbramos la cadena de la Vida,
solitaria, degradada,
Y algunos hombres maldicen y otros lloran;
los hay que no profieren lamento.
Pero la eterna Ley de Dios es bondadosa
y rompe también el corazón de piedra.


* * * * *

Y todo corazón que se destruye
en la celda o en el patio de la prisión
es igual que esa caja destruida
que rindió sus tesoros al Señor
y que llenó la casa impura del leproso
con la fragancia del nardo más preciado.

¡Oh! Felices son los corazones que se rompen
y ganan la paz que da el perdón.
¿De qué otro modo puede el hombre ordenar su vida
y purificar su alma del Pecado?
¿Cómo si no por destrozado corazón
puede Cristo Señor hallar su ingreso?

* * * * *

Y aquél de la inflamada y púrpura garganta,
el de los ojos desorbitadas
aguarda las manos sagradas
que llevaron Ladrón al Paraíso.
Y un destrozado corazón contrito
el Señor no habrá de despreciar.

El hombre que vestido de rojo lee la Ley
otorgóle tres semanas de vida,
tres semanas cortas solamente para restañar
su alma de todas sus contiendas
y limpiar de cada mancha de sangre
la mano que sostuvo el puñal.

Y con lágrimas de sangre limpió la mano
que sostuvo el acero,
pues tan sólo la sangre sangre limpia
y tan sólo las lágrimas restañan;
y aquella roja sangre que fuera de Caín
tornóse en níveo sello de Jesús.

VI

En la Cárcel de Reading, junto a la ciudad de Reading
se encuentra un pozo de vergüenza
en el que yace un desgraciado
por dientes de fuego devorado.
Yace en mortaja llameante
y está su tumba sin nombre.

Y allí, hasta que Cristo llame a los muertos,
que en silencio descanse.
No es necesario gastar lágrimas necias
o entregarse a suspiros profundos:
el hombre había matado lo que amaba
y tenía que morir.

Y todos matan lo que aman,
que todos oigan esto;
algunos lo hacen con mirada torva
otros con la palabra halagadora,
el cobarde lo hace con un beso,
¡con la espada el valiente!


Gelasio Giménez….

Conocí a Gelasio Giménez  una tarde  de  octubre, para ser más precisos  el viernes, 04 de Octubre, del 2002, en aquel entonces andaba en mi primera efervescencia post-púber, y quería ser como muchos poetas,  recuerdo que ese fin de semana fui a visitar a Tegucigalpa a mi amiga Diana Gonzáles, y llevaba bajo el brazo el manuscrito de un poemario que en ese entonces había  escrito, gracias a las destino nunca fue publicado, y de ese manuscrito solo tengo actualmente algunos fragmentos, espero que la otra copia completa del mismo, que envié por correo al Poeta Rafael López Murcia , haya sido obsequiada diligentemente  a alguna fogata, mientras no me conteste ese hecho no volveré a dormir en paz…  

 

Volviendo al tema que nos ocupa, veníamos  con Diana por el parque central y he aquí sentado en una banca yacía Gelasio con un muchacho, conversando amenamente, Diana me lo presento, ese era el pintor que una galería de arte, había observado una de sus obras, intercambiamos un par de palabras y tímidamente le mostré mis versos incipientes, por cortesía imagino yo, alabado mas de alguno, me tendió una mano de despedida y estrechándola vigorosamente, con la otra me obsequio como dicta la norma de cortesía y etiqueta una invitación para visitar su estudio, algo que jamás ocurriría,  mas siempre pregunte por él mi amiga Diana, por el buen Gelasio, varios meses después recibía uno de sus libros, un tanto invalido por las polillas, autografiado por él, llamado de niño en adelante. Lamento pues no haber aceptado su invasión de regresar y conocer su estudio, supongo pues  que a otros les corresponderá hablar más de su amistad, la cual sin querer rehusé a tenerla, ahora el ya se ha marchado, y cito apropiadamente a Charles Baudelaire:

 

“Oh, Muerte, vieja capitana, ¡Es la hora!, ¡levemos el ancla!

Nos aburre esta tierra, ¡Oh Muerte! ¡Aparejemos!

Si el cielo y el mar son negros cual la tinta,

¡Nuestros corazones tú sabes que están llenos de rayos!

 

¡Derrama tu veneno y que él nos reconforte!

Hasta tal punto el fuego nuestros cerebros quema,

Que queremos rodar al fondo del abismo, ¿Qué importa infierno o cielo?,

¡Al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo!

 

Bueno como dije que otros sean los que hablen de Gelasio, Ellos que no despreciaron su amistad sean los que canten su partida. asi que visita la Bitacora del Párvulo de Fabricio Estrada, vere si mañana subo algunos versos suyos, Diana  y espero que cumpla prometio enviarme más info…


Librería Caminante

 

caminante

Les presento el portal de mis amigos de Librería Caminante…   ya era hora… y lo mejor que esta en Ingles, Español y Francés… así que  desen una vuelta por ahí, toman un café, conversan con algún escritor perdido en su camino y de paso compran un buen libro…

 

Saludos y en horabuena amigos Caminantes….

 

10 Ave. 4 Calle. Barrio Guamilito

Esquina opuesta a Multicines Plaza de Sula

San Pedro Sula, Honduras

Tel. 504.557.5910

 

 

 

 

 

 

www.libreriacaminante.com

 

e-mail: venta@libreriacaminante.com

           info@libreriacaminante.com

  

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El último vuelo del Pájaro Travieso.

Deadalus and Icarus 1869 por Lord Frederick Leightom. Oil on canvas. 54 x 41 inches

El  último vuelo del Pájaro Travieso del escritor hondureño Jorge Luís Oviedo es quizás uno de mis cuentos favoritos, lo malo que para un observador de aves que se respete a si mismo pues puede ser aberrante el hecho de que se sacrificaron varias  aves para hacerse un par de alas e imitar a ICARO en su vuelo, pero no es de literatura que quiero hablar, si no de otra pasión mía que intento practicar diariamente con sacrosanta devoción: El Birding o la observación de aves.   

 De niño siempre me gustaron los animales, Jacques Custeau en mi niñez era una suerte de héroe, solía salir corriendo de clases para ver sus documentales sobre la vida animal, pero como todo niño que se respete  a si mismo era un soñador de primera y los dinosaurios y las estrellas eran en ese entonces también mi pasión, supe mas tarde que de una rama  de ellos evolucionaría a partir del  Archaeopteryx, en las aves modernas que todos conocemos, bien como tengo la tendencia de mezclar todo, basado en mi sentido pragmático de la vida, talvez se pregunte cual es la razón de la observación  de aves con el cuento de Oviedo, simple, el argumento de la narración esta basada en el mítico ICARO,  en ambas historias el común denominador es la fascinación  desde la antigüedad que el hombre ha sentido por las aves, su deseo de volar  y ser libre en el caso de Oviedo, Cesarín se marcha  para no volver, dos hipótesis habrá, una que al igual que ICARO haya fallecido al intentar llegar al sol o murió en el intento o dos simplemente se marcho para no regresar jamás, a  donde, sabrá Dios que hizo del pobre diablo, en ICARO no le fue también pereció en alguna región del Mediterráneo.

 

Si al igual que los  antiguos griegos  o el  mi contemporáneo escritor, yo también siento  fascinación por el mito de ICARO,  yo también quisiera ser libre y poder volar, pero no se si me interese llegar al Sol,  pero al menos  gracias  a la evolución podré enlazar mi pasión temprana por los dinosaurios y mi actual devoción por la observación de las aves,   se talvez uno de estos días me haga  mis alas y  me marche a volar y contemplar un plan mas ambicioso que el ICARO, llegar hasta las estrellas mismas, porque contentarme con una Sol, si puedo poseer las estrellas. Pero hasta no llegar ese momento me dedicare a observar pacientemente a las aves, y creer por un instante que soy una ellas, quien sabe y quizás uno de estos día me encuentre con un A. luciae en algún rincón apartado de Cofradía.